Elegir la pintura correcta para cada espacio del hogar es una decisión clave que influye tanto en la estética como en la durabilidad de las paredes. No todas las pinturas ofrecen las mismas prestaciones, y seleccionar el producto adecuado puede evitar problemas futuros como desconchones, humedades o pérdida de color.
En salones y dormitorios, lo más recomendable suele ser pintura plástica lavable de acabado mate o satinado. El acabado mate es ideal para disimular pequeñas imperfecciones en paredes y techos, mientras que el satinado aporta mayor resistencia al roce y facilita la limpieza, algo especialmente útil en viviendas con niños o mascotas. Además, hoy en día existen pinturas ecológicas con bajo contenido en compuestos orgánicos volátiles (COV), perfectas para mantener una buena calidad del aire interior.
En baños y cocinas, la exigencia es mayor debido a la humedad y los cambios de temperatura. Aquí se recomienda pintura antihumedad y antimoho, diseñada específicamente para evitar la aparición de manchas negras y condensación. En algunos casos, también puede aplicarse esmalte acrílico resistente al vapor en zonas especialmente expuestas.
Para exteriores, la pintura debe ser resistente a los rayos UV, la lluvia y los cambios climáticos. Las pinturas acrílicas para fachadas ofrecen gran elasticidad y durabilidad, evitando grietas y descamaciones.
Contar con el asesoramiento de un profesional garantiza no solo una correcta elección del producto, sino también una aplicación adecuada que asegure un acabado uniforme y de larga duración.