Muchas personas consideran pintar su vivienda por cuenta propia para ahorrar costes. Sin embargo, contratar un profesional ofrece ventajas que van mucho más allá del acabado estético.
Un especialista en pintura prepara adecuadamente las superficies antes de aplicar cualquier producto. Esto incluye reparación de grietas, lijado, aplicación de imprimaciones y protección de suelos y mobiliario. Esta fase es crucial para garantizar que la pintura se adhiera correctamente y dure más tiempo.
Además, un profesional conoce qué tipo de pintura utilizar según cada superficie y situación. No es lo mismo pintar yeso nuevo que paredes ya pintadas, madera, metal o superficies con humedad previa.
Otro factor clave es el tiempo. Un equipo profesional puede completar un trabajo en días, mientras que una persona sin experiencia puede tardar semanas. A esto se suma el uso de herramientas adecuadas que garantizan un acabado uniforme, sin marcas de rodillo ni cortes irregulares.
Finalmente, contratar a un especialista ofrece tranquilidad y garantía. Si surge algún inconveniente, el profesional responde por su trabajo.